Deudas pendientes con los trabajadores y trabajadoras del hogar

El 30 de marzo se conmemora el día internacional de las y los trabajadores del hogar, fecha que recuerda las continuas luchas por el reconocimientos de los derechos fundamentales laborales de este grupo de trabajadores. En el Perú, el trabajo doméstico y de cuidados, es una labor altamente invisibilizada y precarizada, sin contratos de trabajos formales ni posibilidades reales de negociación en términos a sus condiciones de trabajo, realidad que hace de este grupo de trabajadores los más vulnerables.

El 30 de marzo se conmemora el día internacional de las y los trabajadores del hogar, fecha que recuerda las continuas luchas por el reconocimientos de los derechos fundamentales laborales de este grupo de trabajadores. En el Perú, el trabajo doméstico y de cuidados, es una labor altamente invisibilizada y precarizada, sin contratos de trabajos formales ni posibilidades reales de negociación en términos a sus condiciones de trabajo, realidad que hace de este grupo de trabajadores los más vulnerables. En el contexto de la Pandemia por el COVID-19, se abrió el escenario para visibilizar la precariedad de este sector y la importancia del trabajo de cuidados como un derecho fundamental para el sostenimiento del ser humano y la familia. Solo entre los meses de marzo y abril del 2020 se reportó que hasta 57% de las trabajadoras del sector fue despedida; y solo la mitad de ellas recibió el pago de remuneración y derechos laborales.

Nuestro pais se ha adherido al convenio 189 de la OIT, convenio protege y promueve los derechos fundamentales laborales de las trabajadoras y trabajadores del hogar. Esta norma vinculante busca que se adopten legislaciones específicas para garantizar los derechos de quienes se dedican a los cuidados del hogar. El Perú suscribió el convenio el 26 de noviembre del 2018 y entró en vigencia un año despúes.

Según una estimación de la Defensoría del Pueblo, casi medio millón de personas en nuestro país se dedican al trabajo doméstico. El 95% son mujeres, según la información recabada por la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) en el 2017, lo que demuestra que es un trabajo altamente feminizado. Para muchas de estas mujeres, este trabajo es su principal fuente de ingreso, situación que muchas veces es aprovechada por sus empleadores para establecer condiciones abusivas o inhumanas. Durante la pandemia incluso se reportaron casos de personas obligadas a cumplir los periodos de cuarentena en casas de sus empleadores, alejadas de sus familias.

Frente a la situación de la pandemia el gobierno emitió el 9 de mayo un D.L. donde establecía la obligatoriedad de un contrato escrito para las trabajadoras del hogar, que debía ser registrados ante el MINTRA, así como la necesidad de entregar equipos de protección personal a las trabajadoras como protección frente al COVID-19. Posteriormente, en septiembre del año pasado, se promulgó la nueva Ley de Trabajadores y Trabajadores del Hogar, que ratifica la obligatoriedad del contrato de trabajo, establece que la remuneración no puede ser menor al sueldo mínimo, fija los 18 años como edad mínima para realizar este tipo de trabajos, y define las gratificaciones y compensaciones por tiempo de servicios que deben incluirse. Estos y otros derechos son un mínimo que los empleadores y el Estado deben asegurar.

Sin embargo, al día de hoy el MINTRA no ha cumplido con la promulgación del reglamento de dicha norma. Los trabajadores y trabajadoras del hogar no pueden esperar 6 meses más para que puedan hacer efectivos sus derechos. Es necesario que el gobierno del presidente Francisco Sagasti cumpla con este sector y promulgue finalmente el reglamento que tanto necesitan.

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