EDITORIAL (30/09/2020)

Un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha develado nuevamente el espejismo del “milagro” peruano. Nuestro país es el que más empleo ha perdido a causa de la pandemia, y la principal razón es el elevadísimo nivel de informalidad laboral, que no se logró reducir pese a los años de crecimiento económico.

En el informe sobre los efectos de la pandemia en el mercado laboral global, el principal motivo de los cálculos más pesimistas es la situación de las economías en desarrollo y emergentes, en particular en el sector informal, que se ha visto mucho más afectado por la pandemia que otras actividades económicas.

Por regiones, Latinoamérica es la más afectada en términos relativos, con una pérdida de horas de trabajo en el segundo trimestre del 33,5% (equivalente a 80 millones de empleos) que seguirá siendo alta en el tercero, hasta el 25,6% (60 millones de empleos), según la OIT. En el caso del Perú, se calcula que la pérdida interanual de horas de trabajo superó el 50% entre abril y junio.

Así, al récord en contagios y muertes debemos agregar también el récord en empleos perdidos. Este resultado sin duda depende de las decisiones políticas relacionadas a la gestión de la cuarentena y la reactivación; pero también sin duda se asiente sobre causas estructurales.

En el Perú, antes de la pandemia, alrededor de 9,5 millones de personas laboraban en el sector informal, representando al 56,8% de la PEA ocupada; a ello debemos sumar que 2,6 millones (15,6% de la PEA ocupada) trabajaban con regímenes informales pero fuera del sector informal; es decir, trabajaban en una empresa formal pero bajo figuras que los dejaban fuera de las protecciones legales de la formalidad1. Sumadas ambas cifras, se llega a más del 70% de informalidad laboral.

En el reporte de esta semana, la Federación de Trabajadores Textiles muestra un caso concreto y dramático de esta situación. El sector textil, uno de los sectores manufactureros de mayor crecimiento en los últimos años, existen 400 mil trabajadores, pero sólo 90 mil pertenecen a empresas formales, mientras que el resto se inserta en las cadenas de valor del negocio textil bajo diversas figuras informales y sin derechos.

Existen varias formas a través de las cuales la informalidad afecta los derechos humanos de las personas. Al no contar con contratos de trabajo que definan derechos y obligaciones, los trabajadores no tienen control sobre sus ingresos y condiciones de trabajo, estando sometidos, muchas veces, a situaciones de gran precariedad. Además, no cuentan con mecanismos efectivos de representación colectiva, y sufren el constante riesgo de despidos arbitrarios. No cuentan con protección social, ni con la garantía de una pensión que les permita afrontar su vejez. Finalmente, no cuentan con protección frente a situaciones de explotación.

Un Informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) sobre Conducta Empresarial Responsable en Perú (2020) señalaba que “Los elevados y persistentes niveles de informalidad en Perú afectan severamente a la realización efectiva de todos los derechos laborales fundamentales”, que “Los trabajadores informales quedan fuera del alcance de la protección ofrecida por la legislación laboral y son propensos a tener salarios extremadamente bajos y condiciones de trabajo inseguras”; a lo que agrega que “La falta de organización y negociación colectiva entre los trabajadores del sector informal impide el mejoramiento de sus condiciones laborales”.

Queremos destacar que, además de las políticas públicas para la formalización, como los incentivos, la capacitación y la fiscalización y sanción, es importante también la capacidad del sector empresarial formal para contribuir a la disminución de la informalidad, a través de la debida diligencia en su cadena de suministro, entre otros mecanismos.

La reactivación económica debe afrontar este desafío en toda su dimensión. Aquí queda muy claro que no se trata de volver a la misma “normalidad” de antes del COVID, sino de transformar por completo la realidad del empleo en el Perú, fomentando la creación de trabajo formal con derechos plenos.

1 Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (2019) Informe Anual de Empleo 2018, p. 31-33. Disponible en: https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/437106/Informe_Anual_del_Empleo_2018.pdf)

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