Clínica cobró más de S/100 mil a paciente con COVID-19 y EsSalud se niega a reembolsar

A inicios de junio de este año, en medio de la crisis sanitaria que mantuvo los hospitales de Lima al borde del colapso, la socióloga Jacqueline Minaya llegó a la clínica Jesús Jesús del Norte para hospitalizar a su padre, un paciente de COVID – 19 que finalmente falleció el 30 de junio. Con el fin de mantener a su padre con vida, Jacqueline se endeudó con la clínica por más de S/100 mil.

Ahora, pese a que el Gobierno suscribió un convenio con doce clínicas para que atiendan a pacientes de COVID–19 que no hayan podido ser recibidos en un hospital, el Seguro Social de Salud (Essalud) se rehúsa a admitir el reembolso que actualmente Jacqueline solicita, luego de haberse endeudado por S/146 mil 659.

Antes de acudir a la clínica Jesús del Norte del Grupo San Pablo, Jacqueline Minaya llevó a su padre al Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen de La Victoria, donde no encontró lugar para que lo atiendan. “El hospital estaba colapsado, no había espacio para atención a más pacientes, mi padre corría riesgo de muerte, buscamos otros hospitales y clínicas hasta que llegamos a la clínica el 7 de junio”, rememora Jacqueline.

Desde ese día, la administración de la clínica le hizo firmar una serie de documentos que la comprometieron a pagar costosos tratamientos para su padre. De los S/146,659.85 que acumuló en deudas, Jacqueline alcanzó a pagar S/97,418.08 con ahorros y préstamos de último minuto.

En ese contexto, Jacqueline solicitó el reembolso de esos gastos a Essalud. La institución respondió con una negativa. Wayka accedió al oficio de Essalud que sustenta los motivos por los que se niega a reembolsar lo gastado por Jacqueline Minaya, pese a que su padre no pudo ser atendido en un hospital y recurrió a la clínica Jesús del Norte, la cual es parte del Grupo San Pablo, suscrita al convenio con el Ministerio de Salud.

El informe, realizado por el médico auditor Pavel Sotelo Alegría, de la Unidad de Tesorería y Cobranza de Essalud, sostiene que, de acuerdo al ‘Proceso de Reembolso a la IPRESS Extra institucional por la Prestación Asistencial de Emergencia Brindada al Asegurado’ incluida en la Directiva N°014-GG-Essalud-2016, la norma «no contempla reembolso a personas naturales, solo estipula reembolso a instituciones prestadoras de Servicios de Salud».

La respuesta textual que Jacqueline recibió fue esta: «Essalud brinda prestaciones de salud por vía regular, prohibiéndose que el familiar, paciente o representante legal realice compras de insumos, medicamentos, materiales, exámenes auxiliares o busque prestaciones de salud en otras instituciones a cuenta propia, sin ninguna garantía de que el Essalud retribuirá los gastos realizados».

Es decir, para que la enorme deuda de Jacqueline Minaya pueda ser atendida por Essalud, previamente debió solicitarlo a los Centros Asistenciales de la institución, y se le precisa que «la pretensión de reembolso “ya no es posible aplicarla para el presente caso, ya que dispone de tiempos de ejecución”. Además, el oficio también argumenta que el convenio entre el Gobierno y las clínicas no aplica para el caso de su padre, quien falleció a fines de junio, porque este recién se suscribió en el mes de julio.

Para Jacqueline, que ya inició un proceso de apelación contra la respuesta de Essalud, el convenio firmado entre las clínicas y el Gobierno es letra muerta. «Cómo creen que se siente abrir heridas para denunciar, para buscar justicia y que no le pase a otras personas. Cómo creen que se siente cuando la respuesta del Estado es un ‘no procede’ por razones absurdas, donde me señalan como culpable», cuestiona Minaya.

Con información de Wayka

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