EDITORIAL (23/09/2020)

Cuidado con la Fase 4

Se anuncia para el 1 de octubre el inicio de la denominada “Fase 4” de la reactivación económica, postergada desde agosto ante el marcado rebrote de contagios que ocurrió durante la tercera fase. Este anuncio del Ministerio de Economía y Finanzas debe tomarse con sumo cuidado si el Gobierno no quiere poner en riesgo el derecho a la salud de la población, toda vez que la pandemia aún está lejos de ser controlada en el país.

Sin duda se puede constatar una disminución sostenida de los fallecimientos diarios desde hace ya más de un mes, como se puede observar en el gráfico. Sin embargo, las defunciones diarias registradas por SINADEF aún están por encima de lo registrado en tiempos pre-pandemia. Al 20 de setiembre, se registran aún unas 150 defunciones diarias por encima de lo usual, atribuibles la mayor parte de ellas, probablemente, al único factor nuevo: el COVID-19.

Tomado de: @Cholega

Como muestra la gráfica, el fin de la cuarentena nacional en julio coincidió con un rebrote que duró hasta agosto. Además, se puede observar claramente que todas las fases de la reactivación han coincidido con un aumento de los fallecimientos o, cuando menos (en la Fase 2) con su mantenimiento. Así pues, debemos ser muy cuidadosos, pues la experiencia de las tres fases anteriores muestra que el país no está adecuadamente preparado para fiscalizar el cumplimiento de las medidas preventivas durante el desarrollo de las actividades económicas.

La Fase 4 implicará la ampliación del aforo de los restaurantes y lugares de atención al público, así como la progresiva reapertura de las actividades que aún se encuentran paralizadas. Por ejemplo, se evalúa la reapertura de fronteras y vuelos comerciales. Sin embargo, no todos están convencidos: el reporte de hoy incluye las declaraciones del comando COVID de Piura alertando que la región aún debe tomarse las cosas con calma y que los vuelos no deberían reabrirse, ya que la pandemia no está controlada.

Si miramos la experiencia de otros países, la reapertura ocurrió recién cuando las muertes y contagios diarios habían disminuido notablemente. Por ejemplo, en China se produjo la reapertura en abril, cuando los contagios diarios ya estaban por debajo del centenar. En España, Francia e Italia, el desconfinamiento se produjo cuando las muertes diarias estaban en torno a la treintena o menos, como se observa en las gráficas. Y pese a que la apertura se produjo con la pandemia bastante más controlada, aún así estos países viven actualmente un preocupante rebote.

En el Perú, sin embargo, como sabemos, el desconfinamiento se produjo cuando el exceso de muertes diarias superaba las 500. Es una muestra muy clara de que se puso la reactivación de la actividad -y las ganancias- de las empresas por encima del derecho a la salud de las personas, decisión que alargó aún más la dolorosa etapa del pico de la pandemia. Que no se cometa nuevamente el mismo error.

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