EDITORIAL (16/09/2020)

El rol del MEF en la pandemia

El Congreso rechazó el día martes la censura de la ministra de Economía, María Antonieta Alva, con una votación de 46 contra 73 votos, en un capítulo más de la prolongada inestabilidad política peruana.

En medio de una pugna entre el Ejecutivo y el Congreso, que ha llevado incluso a la discusión de una eventual vacancia presidencial, lo ocurrido con la titular del Ministerio de Economía y Finanzas muestra que cuando se trata del modelo económico tirios y troyanos se ponen de acuerdo.

Lo cierto es que el MEF tiene una responsabilidad importante en lo que ha ocurrido en nuestro país durante esta pandemia.

El Perú tiene el triste récord de la mayor cantidad de muertes en proporción a la población, y al mismo tiempo la peor caída económica a causa del COVID-19. Sin duda, hay razones estructurales detrás de esto, entre ellas la alta informalidad laboral, que lleva a que millones de peruanos tengan que salir a buscar su sustento día a día; y el abandono del sistema de salud durante décadas por los sucesivos gobiernos.

Pero a estas razones hay que sumar la actuación de un MEF fiel a las líneas maestras del modelo económico: la “focalización” neoliberal de las transferencias sociales, y el rescate prioritario de los grandes actores privados.

La focalización de los bonos sociales (amén de la ineficiencia burocrática en su entrega) es, desde una mirada económica, la responsable directa del incumplimiento de la cuarentena. Imposible pedirle a millones de autoempleados y trabajadores independientes que se quedaran en casa sin un soporte económico. Esta idea de que las transferencias sociales deben ser “focalizadas”, “sólo para los pobres”, es un axioma de un modelo neoliberal que no es capaz de concebir el derecho a la protección social como algo universal.

Por otro lado, todo el diseño de la estrategia para “no romper la cadena de pagos” mediante los préstamos de Reactiva Perú ha seguido la lógica de rescatar a las empresas en vez de rescatar directamente las personas. Los grandes beneficiarios: grupos económicos vinculados a las finanzas, la minería, el comercio y los servicios, los medios de comunicación, entre otros sectores. Como sabemos, muchas de estas empresas con una mano recibieron este crédito avalado por el Estado, y con la otra mano se apresuraron a despedir o suspender a sus trabajadores, quebrando así la cadena de pago en su eslabón más débil.

Que esto no se pierda de vista en medio de las idas y vueltas de la crisis política. La pandemia nos enseña que ya no podemos seguir encadenados a un MEF que se concibe como garante de los negocios privados y regatea la inversión social: es tiempo de que el Ministerio de Economía y Finanzas esté al servicio de una política económica que ponga en primer plano el cumplimiento de los derechos de todos los peruanos y peruanas.

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