Editorial (12 – 08- 2020)

Nuevo premier: ¿nueva estrategia?

Con un notorio cambio de énfasis, el premier Walter Martos logró la investidura que su antecesor Pedro Cateriano no había obtenido por parte del Congreso. Con nada menos que 115 votos a favor, Martos sale fortalecido para implementar las políticas del gobierno en esta última etapa. El centro de su discurso ha sido la salud y la lucha contra la pandemia, y ha tenido que bajarle el tono a las reformas polarizantes que el mismo Ejecutivo, casi con el mismo equipo de ministros, proponía hace dos semanas.

Martos se ha referido al Plan Nacional de Acción sobre Empresas y Derechos Humanos, en el mismo sentido en que lo hizo el presidente Vizcarra en su mensaje presidencial de 28 de julio. Se ha referido a “disminuir las brechas en igualdad de oportunidades y derechos, así como prohibir prácticas contrarias a la dignidad humana o que vulneran derechos fundamentales”, en particular “desterrar prácticas como el trabajo infantil o cualquier forma de explotación”. Como lo dijimos aquella vez, es muy positivo que se le de este nivel de prioridad política al PNA; sin embargo, el discurso del Ejecutivo sigue dominado por una visión restringida de lo que significa el cumplimiento de los derechos humanos y su vínculo con las prácticas empresariales. Quedan ausentes, por ejemplo, los derechos laborales, que vienen siendo vulnerados abiertamente con el recurso fácil a la “suspensión perfecta” por parte de corporaciones con ganancias multimillonarias, que no necesitarían trasladar a sus trabajadores los costos de la crisis.

El premier se ha referido a los trágicos hechos de Requena lamentando la violencia, y se ha comprometido a atender sus principales demandas. Ha hablado de “diálogo” y de “reaccionar de manera oportuna y efectiva”. Sin embargo, los problemas de Requena no aparecieron ayer, se trata de demandas embalsadas que no han sido resueltas hasta el momento: ¿dónde estuvo la reacción oportuna y efectiva?

Por otro lado, la muerte de tres ciudadanos por la acción de la Policía no puede quedar impune: urge una investigación que determine las responsabilidades, tanto en este caso como en Espinar, donde hay serias denuncias de un uso desproporcionado de la fuerza por parte de las fuerzas del orden.

Finalmente, preocupa que la presentación del premier no haya abordado la necesidad de una nueva estrategia para afrontar la crisis sanitaria y económica, cuando queda claro que la reactivación apresurada de julio ha provocado una nueva alza en el número de contagios y fallecimientos.

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